La ruta entre viñedos más bonita del mundo

“Antes de salir vamos a echar gasolina… ¡Por si acaso!” Por si acaso nos perdemos, ya que la misión es hacer un reportaje sobre la llamada ‘la carretera más bonita del mundo’ según nuestro jefe. Así que mi compañera, Lara Muga boli y cuaderno en mano, y yo al volante arrancamos el viaje. “Espérate, ¿por dónde vamos?” “Pon el GPS” “Bueno vamos a probar a ir hasta Cenicero y damos la vuelta por Laguardia.”

Salimos de Logroño, dejamos atrás el cemento y los edificios altos que dan sombra y empezamos a disfrutar del sol en lo que se suponía que era una mañana fría de otoño. El paisaje empieza a cambiar, la viña ha cambiado. Han invadido los colores rojizos, ocres y amarillos. Pasamos Fuenmayor. Quiero parar para hacer fotos y ¡video!, pero “Por Dios, ¿dónde paro?” pienso. Voy buscando cualquier entrada en la carretera N-232 donde poder poner los cuatro intermitentes y bajarme.

Llegamos a Cenicero. Miro hacia la izquierda en la primera calle y veo una estampa magnífica. Desde el Paseo de los Labradores tengo una maravillosa vista a la Sierra de Toloño o Cantabria, según… y justo debajo: la catenaria de las vías del tren que acompañan a los meandros del Ebro.

Hacia Elciego por la LR-211 paro como cuatro veces entre viñas para coger maravillosos planos. Menos mal que me he puesto sudadera amarillo fluorescente, que funciona como chaleco reflectante y así, mientras ando por ‘la carretera más bonita del mundo’ algún coche me pita, como diciendo ‘¿Dónde irá la zumbada esta?’. Pues voy a buscar lo más bonito del panorama: los colores con el sol de otoño. Cerca del Río Ebro, a dos kilómetros de Elciego y 8 de Laguardia. Los árboles verdes, el agua haciendo remolinos, un puente de piedra y de fondo la viña tan colorida. Pasan coches, ¿se darán cuenta de la vista privilegiada que tienen?

Vuelvo al coche, Lara me espera, ya no estamos en la LR-211 si no en la A-3210. Casi, casi llegamos a Elciego, pero veo una bodega antes que me suena: ‘Pago de Larrea’ a ver si encontramos a alguien con quien hablar. ‘Mision fail’, solo me encuentro con un perro guardián precioso que me recibe a ladridos. Es normal, no me conoce, está haciendo su labor, proteger la finca. “¡Coño que está suelto!” me dice Lara desde el coche. Viene, se acerca, me huele, un par de caricias y ya es mio. Ahora solo me deja ver el lugar a su lado. No hay nadie, las labores de vendimia han terminado así que continuamos.

Vamos a Marqués de Riscal, ahí siempre hay gente. Entro a preguntar por algún lugar con buenas vistas y una de las guías me chiva que en la subida hacia la Ermita de San Vicente. Lara me espera en el coche, escribiendo. Vamos hacía lo alto y allí efectivamente, la vista es impresionante. Al Norte todo Elciego, al sur todas las viñas cambiando a colores rojizos. Leemos un cartel: “Encuentro de miradas” parece un chiste que esto se encuentre en Elciego.

Vamos a Laguardia. En el camino paro otras dos veces. “Ves cosas que yo no veo”, me dice Lara. Vamos muy lentas, nos adelantan bastantes coches… ellos se lo pierden. Nosotras estamos ‘gustosas’ con esta ruta.

Ya en Laguardia vamos al mirador donde se ve el Barranco del Valle y nos sorprende la cantidad de turistas. Es la una del mediodía, hora de tomarse un tentempié. En la taberna de Laguardia nos sirven un agua, un corto de cerveza, un bocatita de jamón y un solomillo con queso de cabra. Buenísimo, mientras aprovechamos a preguntar a lugareños. Ellos nos comentan que están acostumbrados y que el paisaje no les llama tanto a atención, que prefieren la playa.

Sin embargo, nos aventuramos a hablar con los turistas. Ellos sí aprecian el paisaje porque viajan sin prisas, sin preocupaciones, vienen de vacaciones a disfrutar. Un matrimonio de Pamplona nos comenta que la carretera es muy impresionante y que les habían chivado que esta zona era digna de ver. Un grupo de segovianos nos dice que por su zona es todo más seco, aquí todo tiene vegetación, es verde.

Volvemos a Logroño por la N-232a, siempre sabíamos que la viña cambiaba en esta época del año, pero nunca nos habíamos parado tanto a verla. Así que el repor de ‘libertad absoluta, contad la experiencia’ se resume en ‘Si vas con prisas te lo pierdes’.

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